Esta monografía explica cómo, durante el resto de su vida y a través
del retorno de la figura, intentará exorcisar este vacío existencial y
formal. Como reconquistar plásticamente el sentimiento de la
presencia del ser en el espacio. Incansablemente Giacometti intentó
sublimar el volumen, cada vez más filiforme, y fijar su finitud en lo
real. Surgieron entonces las cabezas y los desnudos modelados en el
vacío, en esta experiencia de la nada que se oponía a su búsqueda de
lo absoluto: toda una metáfora de la condición humana