«El primer dinero que gane de forma regular fue trabajando de profesor
para la Worker´s Education Association. Por entonces era pintor, y
tres tardes a la semana cogía el metro hasta Edgware para hablar de
arte con los conductores y revisores de la empresa municipal de
transportes de Londres. [...] Con ellos aprendí un poco sobre ese
espacio de la vida -ligeramente distinto para cada cual- que todos
esperamos llenar con el arte, con la experiencia del arte [...].
Katya, mi hija, creció rodeada de libros de arte. Luego viajó y visitó
museos, desde los que me mandaba postales. Nunca hemos hablado mucho
de pintura -menos, desde luego, que de cine, de lugares, de animales,
del lenguaje-. Cuando me envió la primera postal desde Venecia, le
contesté esperando que ella también lo hiciera. Y lo hizo, y así
empezó esta historia.» ( John Berger