En los días previos a la batalla de los Arapiles (julio de 1812), el
espía más valiosos y sanguinario de Napoleón, el coronel Leroux, ha
fracasado en su primer intento de acabar con la vida de Richar
Sharpe; pero no es un hombre que renuncie fácilmente a cumplir las
misiones que se le encomiendan. Los mejores hombres del servicio
secreto británico están cayendo a manos de Leroux, y Sharpe ya tiene
un buen motivo para desear pararle los pies. Atrapado en un laberinto
de secretos, rumores y sospechas, Sharpe perseguirá sin descanso a
Leroux, decidido a cobrarse su venganza con el frío acero de su
espada. Sólo en el terreno que le es propio, en el campo de batalla,
Sharpe conseguirá imponerse a los sucios trucos de su rival.