Cada relato en este libro es un hechizo urdido por el indiscutible
ritmo y sensibilidad de Manuel Rivas.
Da nombre a la obra una historia de amor, o mejor de un enamorado que
da el giro definitivo a su vida con el atraco a un banco.
En otros relatos es también el amor el protagonista indefinido: el
amor del padre que va a trabajar con la preocupación de no saber cómo
ni dónde ha pasado su hijo la noche; el amor a la madre, de inefable
semejanza, en el recuerdo infantil, a la lechera que pintara Vermeer
en 1960; el amor más carnal de Camiña, con la incómoda presencia de su
perro Tarzán; o -¿por qué no?- el amor compasivo que llega a sentir
el lector por el viejo profesor rural de "La lengua de las
mariposas".
"La lengua de las mariposas" ha sido adaptada al cine por José Luis
Cuerda y Rafael Azcona. Sobre la misma Woody Allen se refirió como
"muy superior a la mayor parte de las porquerías americanas que salen.
Es una película que te hace pensar y que te llega. En otros tiempos
sería la clásica película que se pasa cinco meses en cartel y todos
mis amigos estarían hablando de ella, como hablaban antes de las
películas francesas e italianas."