Se trata de la primera novela larga que Antonio Muñoz Molina publica
después de El jinete polaco. En esta narración, llena de tensión y
ternura, un inspector de policía investiga el espeluznante asesinato
de una niña. Pero no es sólo una novela de hechos, sino una obra de
reconstrucción del tiempo y de las emociones. Una obra necesaria en la
que Muñoz Molina ha alcanzado una madurez literaria verdaderamente
abrumadora.