"Con franqueza, ¿qué es lo que se me pregunta?, ¿si pienso antes de
clasificar?, ¿si clasifico antes de pensar?, ¿
cómo clasifico aquello que pienso?, ¿cómo pienso cuando quiero
clasificar? (...) Tanto se desea distribuir el
mundo entero según un código único que una ley universal regirá
el conjunto de los fenómenos: dos hemisferios,
cinco continentes, masculino y femenino, animal y vegetal,
singular plural, derecha izquierda, cuatro estaciones,
cinco sentidos, seis vocales, siete días, doce meses, veintiséis
letras. Desgraciadamente esto no marcha, nunca
marchó ni marchará jamás. No obstante, seguiremos durante mucho
tiempo categorizando este o aquel animal
según un número impar de dedos o de cuernos".