Cada día las mujeres descubren mil razones para alterarse, para ver el
mundo tan negro como esa falda negrísima que metieron en la lavadora
sin saber que desteñía, pero ahí está la gran Maitena con su
portentoso talento y su ironía capaz de arañar la vida, llevándose el
mejor pedazo. Al ir pasando de historia en historia, de repente vemos
el mundo con ojos distintos, y descubrimos que existen montones de
mujeres de todas las edades dispuestas a alterar lo que haga falta con
tal de seguir adelante. Si hemos empezado a leer con una sonrisa en
los labios, pronto nos reiremos de tantas desventuras, porque no hay
mal que cien años dure ni mujer que no sepa que el humor es la mejor
medicina.