He aquí la historia dramática de la cultura.
La pesadilla que vive la ciudad no es una ficción. Sí, es verdad.
Están quemando las bibliotecas de los ateneos, del centro de estudios
Germinal, del señor Casares... El humo no levanta el vuelo. Es
pegajoso. Huele a carne humana.
En esta novela, las vidas de los libros, las personas y el lenguaje se
cruzan y entrelazan en un intenso relato de suspense que transcurre
desde el siglo XIX hasta nuestros días, entre la atrocidad autoritaria
y la indomable libertad.
La lavandera que ve películas en el fluir del río, el boxeador
anarquista, el balón del Diligent, el cantante de tangos, la cabeza de
la mujer negra, la Rosa Taquigráfica, la coccinella septempunctata,
el coleccionista compulsivo de Biblias... Los libros arden mal es un
universo poblado de voces insólitas, de memorias que retumban o
murmuran de forma inolvidable, verdadera literatura donde todo está en
vilo.