La caracterización de los derechos sociales como derechos de los
sujetos más débiles o en mayor situación de vulnerabilidad, explica
que su reivindicación y su consagración jurídica recluten partidarios
entre quienes poseen una sensibilidad igualitaria. Lo cierto, sin
embargo, es que el reconocimiento positivo de los derechos sociales
está lejos de haberlos convertido en expectativas plenamente exigibles
frente al poder, o en instrumentos aptos para asegurar las
necesidades básicas y la autonomía de sus destinatarios. Aunque la
vulneración de los derechos sociales obedece sobre todo a las
desigualdades de poder existentes en la sociedad, se explica también
por la percepción devaluada que se tiene de ellos en relación con
otros derechos considerados fundamentales. La porfiada vigencia, entre
los operadores jurídicos, de la tesis de los derechos sociales como
simples principios rectores o como derechos no justiciables, es sólo
una de las pruebas de esa arraigada concepción.
Este libro explora de manera crítica algunos de los argumentos
que dan cobertura a la tesis de la «minoría de edad» de los derechos
sociales en cuatro niveles discursivos: el de historia de los
derechos, el de filosofía normativa, el de teoría jurídica y el de la
dogmática constitucional. Asimismo, ofrece elementos para repensar sus
garantías políticas y jurídicas desde una perspectiva genuinamente
democrática, participativa y multi