En las últimas décadas nuestras ciudades y regiones están modificando
la estructura económica con el fin de adaptarla a lo que se denomina
economía del conocimiento. En este proceso, producir tecnología y
conocimientos para transferirlos al tejido productivo, es el
imperativo de las políticas industriales. Una de las herramientas
utilizadas con profusión son las Tecnópolis, es decir, un conjunto de
nuevos espacios productivos destinados a instalar nuevas empresas y
actividades de mayor contenido tecnológico.
Las Tecnópolis en España plantea la capacidad instalada en las
regiones españolas para mejorar la industria y la tecnología. Examina
el éxito del conjunto de proyectos tecnopolitanos que se han
planificado en los últimos 20 años. Además, anota la variedad de
proyectos urbanos que actualmente están dando los primeros pasos; y,
también avanza nuevos modelos y estructuras organizativas que en los
próximos años tendremos para desarrollar las economías regionales.
El libro en diez capítulos realiza un recorrido por las regiones
españolas analizando la evolución cuantitativa y cualitativa de los
nuevos espacios industriales. Estos desarrollos urbanos que se
platearon como infraestructuras genéricas para el desarrollo regional,
recientemente están incorporando buenas prácticas en la gestión
interna y adaptándose a las cambiantes necesidades del tejido
productivo y de la demanda empresarial.
Las Tecnópolis siguen expandiéndose por las ciudades y regiones
españolas. Es un fenómeno que ha experimentado un gran incremento
desde 1988, pero que ha tenido como denominador común la producción de
suelo y techo para instalar empresas, laboratorios y centros
tecnológicos. Considerando solamente los proyectos desarrollados hasta
el año 2000, se ha consolidado un modelo que ofrece instalaciones y
servicios adaptados a la demanda de las empresas. Estos motores de
desarrollo urbano proveedores de suelo tecnológico en su evolución
posterior hasta 2008 como elementos de transferencia entre las
necesidades del tejido industrial y los centros de producción de
nuevos conocimientos y tecnologías, han incorporado nuevas fórmulas de
gestión y nuevos agentes para abrir procesos de innovación.
Como herramientas de la nueva organización económica e industrial,
recientemente se abre una segunda vía que discurre entre la provisión
de servicios, la incubación de proyectos e ideas empresariales, y la
instalación de centros de investigación que complementan las
capacidades instaladas décadas atrás. En este incipiente modelo, las
Tecnópolis en sus diferentes expresiones y formatos urbanos, son
proveedoras de servicios científico-tecnológicos, espacios para crear
empresas, y estructuras que gestionan, intermedian y movilizan una
amplia variedad de intangibles, equipamientos, y actividades
relacionadas con los negocios de la tecnología y la industria.
En conjunto pueden actuar como comunidades urbanas de tecnólogos,
científicos, técnicos, estudiantes, y ciudadanos expertos. Junto a
promotores, financiadores y usuarios, el reto que sigue pendiente
pasa por una optimización de las capacidades instaladas, de los
recursos, y por una modernización organizativa capaz de inaugurar una
edad de oro en la tecnología española que eleve la productividad y la
calidad de vida