No volverán aquellos anchos días
que sostuvieron, al pasar, la dicha.
Un rumor de fermentos
como sombrío vino en las bodegas
fue nuestra edad. Adiós,
adiós, resbalan
tantos adioses como las palomas
por el cielo, hacia el Sur, hacia el silencio.
«Está diciéndonos Neruda que lamentablemente no sabe hacer una
escoba, pero ¿lamentarán los otros haberle cambiado las escobas por
sus poemas?»