«En una vocación solitaria de conocimientos y viaje la que lo impulsa
a uno a mirar sin descanso y a vivir atrapado en las miradas de otros»
De esta forma nos define Antonio Muñoz Molina su manera de entender
el oficio de escribir, una idea que impregna todos los artículos que
aquí se recogen bajo el título de Las apariencias. Estas páginas
además de ofrecernos una serie de historias humanas, poseías de esa
parte inquietante que a veces tienen los hechos reales, nos guían por
los caminos que el escritor anduvo durante el tiempo en que fueron
escritas (1988 - 1991) Las apariencias nos permite conocer aquellos
sucesos que entonces impresionaron al escritor, los recuerdos que en
esos años acudían con frecuencia a su memoria y nos descubre una época
decisiva a la hora de entender su manera de relacionarse con lo
literario. La mujer de identidad desconocida que agoniza en una acera
de la Gran Vía, un inocente que ha de soportar la terrible acusación
de haber abusado de su hija de dos años, desaparecidos, traficantes de
muertos, visitantes ocasionales de la locura, capítulos sueltos y
anónimos de la comedia humana, o recuerdos de aquel que fue un
adolescente con pretensiones literarias y cosmopolitas y que hoy
conocemos como Antonio Muñoz Molin