El siglo XX pasará sin duda como uno de los periodos en que la
humanidad habrá presenciado los cambios científicos más
revolucionarios de su historia. Erwin Schrödinger, Premio Nobel de
Física, fue, junto con Einstein, uno de los primeros en contribuir a
estos cambios. Sin embargo, en 1948, cuando dictó el curso que, poco
después, se convirtió en el libro que publicamos ahora, aconsejaba a
sus discípulos que volvieran su atención hacia los pensadores de la
Antigüedad, pese a todos los adelantos científicos de que entonces ya
se disponía.
Su interés por los orígenes del pensamiento científico parte de la
preocupación por conocer las causas intrínsecas del conflicto entre
religión y ciencia, entre filosofía y física, conflicto que se ha ido
agravando desde el renacer de la ciencia en el siglo XVII hasta
nuestros días y que surge de una pregunta primordial, aún no resuelta:
¿de dónde vengo y adónde voy? Pues, Schrödinger, sumergido por su
propia actividad en la investigación de la naturaleza profunda de la
realidad física, se propuso intentar descubrir cuál es el lugar de la
humanidad en relación con esta «realidad» y averiguar cómo los grandes
pensadores del pasado examinaron esta cuestión. ¿Quién mejor que él
para guiarnos a nosotros en esta apasionante exploración de los
orígenes, cuando filosofía y ciencia formaban parte de un único
pensamiento?