Todavía hoy, al publicarse la segunda edición de este libro (revisada
y muy ampliada), sigue siendo cierto lo que ya se advirtió cuando se
redactó hace diez años: que, habiendo experimentado el museo una
expansión tan espléndida, habiéndose convertido en un lugar de
excelencia de nuestra vida colectiva, de tan alto valor simbólico, en
cambio, el conocimiento de su historia en nuestro país padece un
olvido persistente e inexplicable. Más aún cuando se trata de una
institución tan decisiva en nuestra cultura visual, en la historia de
la ciencia y de las ideas, en la construcción de la sensibilidad y el
gusto, en la elaboración de nuestra memoria histórica o, incluso, en
la comprensión de la relación que los hombres entablan con los
objetos.
La obra que presentamos trata de ofrecer una visión de conjunto sobre
la gestación, la evolución histórica y las variedades del fenómeno
museo en España, de sus fases más señaladas -desde la aparición de los
tesoros más recónditos de las primitivas ermitas cristianas hasta las
formas más ultramodernas de la España contemporánea-, de sus logros,
especificidades y rarezas, de las principales fundaciones nacionales y
de otras modestas u olvidadas y de los episodios más brillantes o
críticos de su milenaria existencia, centrándose en los dos últimos
siglos, periodo de invención y fomento del museo como establecimiento
público.
Para explicar la verdadera significación del museo en nuestra cultura,
el texto integra diversos planos del análisis histórico -mentales,
artísticos, financieros, políticos, disciplinares, antropológicos-,
que incluyen desde su evolución «intelectual» hasta la secuencia
cronológica de la aparición de las distintas tipologías y
especialidades, pasando por su historia administrativa y jurídica, la
estética de la presentación, los modelos arquitectónicos, el
tratamiento de las colecciones, los cambios en la personalidad de sus
fundadores o en el perfil de sus profesionales o su recepción social y
las formas de su relación con el visitante. Pues, a pesar de parecer
un lugar permanente y seguro, el museo ha sido siempre un espacio
inestable y complejo, en incesante reinvención, sometido a continuas
polémicas, construido en cada ciclo histórico sobre un tejido de
prácticas sociales, intereses del poder, ideas sobre el conocimiento y
expresiones de la subjetividad.
Además, puesto que el museo es una institución esencialmente
internacional, se ha inscrito la experiencia nacional en la trama de
la historia museística europea y americana, más aún teniendo en cuenta
las lagunas del lector español en lo relativo a las grandes líneas
históricas del coleccionismo y del museo en un plano mundial. Aunque,
por supuesto, el foco principal se propone iluminar la personalidad
con que los establecimientos españoles han fraguado su propia
historia.