Esta gran obra, magníficamente ilustrada, nos ofrece hoy, cuando se
cumplen 500 años del nacimiento del emperador Carlos V, una nueva
mirada sobre aquella España de los Siglos de Oro: la que creó un
imperio «en el que no se ponía el sol».
Quizás hoy podemos juzgar mejor que ayer la modernidad política del
imperio hispánico, aquel gran andamiaje que supo esquivar las trampas
del centralismo conservando las instituciones emblemáticas de cada uno
de sus estados.
La monarquía de España, sostenida por un ejército poderoso, una moneda
fuerte y el dinamismo de todo un pueblo, supo establecer y mantener
una supremacía que las potencias rivales tuvieron que acatar durante
largo tiempo.