El mundo de Virginia y Víctor era seguro, pero todo cambia de la noche
a la mañana: sus padres se divorcian y ya nada vuelve a ser igual.
Nada puede ser igual. Víctor no entiende por qué su padre no puede
regresar a casa o por qué su madre está triste; «¿por qué?, ¿qué es lo
que he hecho mal?», le pregunta a su hermana. Pero Virginia qué sabe.
Ella quiere sacudir el mundo, aunque sus golpes de rabia rebotan una
y otra vez contra su propio rostro. Este libro habla de algunas
heridas morales de la infancia y la adolescencia, pero es sobre todo
un canto a la ternura y al amor.