En 1687, un grupo de judíos conversos
mallorquines, temiendo ser detenidos por la
Inquisición, intentan huir hacia la libertad,
pero son apresados y treinta y siete de ellos
mueren en la hoguera en la primavera
de 1691. A partir de estos hechos históricos,
la autora recrea la existencia de los
criptojudíos mallorquines del siglo XVII
en un tapiz en el que se cruzan inquisidores,
aristócratas, comerciantes, campesinos y
bandoleros y que conforma una novela
ambiciosa y lograda que cautiva al lector
desde la primera página. Con esta obra, la
autora recibió en 1995 el Premio Nacional
de Literatura.