Enzensberger establece en este breve ensayo los puntos comunes que
caracterizan al loco violento, capaz de tomar un colegio y disparar a
su alrededor, y a los terroristas de signo islámico. Menciona los
atentados de Madrid de marzo de 2004 y nos recuerda la consigna
posterior de Al-Qaeda: «Vosotros amáis la vida; nosotros amamos la
muerte. Por eso venceremos.» No olvida el autor la barbarie nazi,
tampoco las ideologías destructivas y autodestructivas de signo
izquierdista, para terminar subrayando que esta nueva forma del terror
se nutre de modelos y tecnologías occidentales, y el desarrollo de
estos movimientos sectarios es un proceso en el que la globalización
desempeñaría un papel no despreciable.