Tras un largo año de silencio, Angela, una novelista entrada en años,
escribe a su amiga Ingrid para darle razón de lo ocurrido. Se trata
sencillamente, de una historia de amor, una triste aventura en la que
Angela lo ha apostado todo por un hombre cuya máscara confundió con
un favorecedor espejo de sí misma. En un discurso vehemente y
contradictorio, en el que inútilmente se intenta atrapar el complejo
nudo de elementos en juego, Angela, con una melancolía resignada y
amarga, descorre el telón de su amor por Miguel, amor que, quizá como
todos, se resuelve, descarnadamente, en una cuestión de amor propio.