José Saramago nos revela en estas páginas su día a día en Lanzarote,
adonde trasladó su residencia en 1993. Lo acompaña de preguntas y
respuestas, de opiniones certeras y radiantes acerca de lo más cercano
y lo más general, de comentarios sobre amigos y sobre el mundo que le
ha tocado, que nos ha tocado, vivir.