Londa Schiebinger saca a la luz en este libro las aportaciones de las
mujeres al desarrollo de la ciencia en la edad moderna temprana e
indaga las fuerzas culturales e históricas que siguen determinando el
curso del saber y el conocimiento científico. Con un verdadero
esfuerzo de arqueología intelectual, la autora utiliza una gran
cantidad de material biográfico y científico sobre las mujeres que se
dedican a las ciencias naturales y a la medicina. Es, pues, una
descripción magníficamente detallada -que unas veces divierte, otras
sorprende, otras consterna y otras resulta dolorosa- de cómo
participaron en la ciencia hombres y mujeres y en qué cambió las cosas
esta participación, tanto para ellos, como para la ciencia y para
nuestra idea general de la diferencia sexual.