Ojos abatidos constituye la indagación más rigurosa y completa del
lugar ocupado por la visión en la tradición occidental. Podría decirse
que con este trabajo el proyecto extendido de una cierta arqueología
del saber se abre a un campo -el de la visualidad- hasta entonces
prácticamente intocado por unas ciencias humanas obsesionadas con los
problemas del discurso, dando con ello paso a lo que ha podido
llamarse «el giro visual» e inicio a la corriente más filosófica de
los estudios visuales.